Lo cierto es que es una novela interesante. Bueno, ¿novela? No se si es correcto llamarla así, nunca había leído un libro de estas características, no hay personajes, no hay historia, son como fragmentos de vida, fragmentos para crear una teoría, la de los amarillos.
He extraído una conclusión tras leer el libro, no se si será acertada o no, que me perdone el autor en caso de que no. Pero sería algo así como "Tuve cáncer de los 14 a los 24 años, me quitaron un pulmón, un trozo de hígado y una pierna, pero nunca sentí dolor hasta que salí del hospital. El dolor no lo causan las enfermedades, lo causan las personas".
Este libro, son fragmentos de vida de una persona que ha vivido una época dura que ninguno querríamos, pero que en lugar de ser una época oscura y desgraciada, le han convertido en una gran persona. En alguien capaz de creer en un mundo mejor en el que pocos creen. Por tanto y aunque suene increible, tal vez tener cáncer puede ser lo mejor que le haya pasado.
La "teoría amarilla" que defiende es la de crear un nuevo escalón en las relaciones sociales. Un escalón, entre el amor y la amistad: los amarillos. Tal como se define en el libro, un amarillo es aquella persona que es especial en tu vida. Los amarillos se encuentran entre los amigos y los amores. No es necesario verlos a menudo o mantener contacto con ellos. La forma de relacionarse con los amarillos es el cariño, la caricia y el abrazo. Consigue privilegios que antes estaban en posesión sólo de la pareja.
Es una muy interesante teoría, aunque dudo que aceptada por la sociedad por lo fríos y distantes que nos vamos volviendo a medida que avanza nuestra era. Pero si lo analizas fríamente, todos hemos tenido amarillos alguna vez en la vida, y posiblemente en Erasmus recordemos a los mejores amarillos de nuestra vida. Sin embargo, es difícil alcanzar el escalón amarillento y quedarse ahí eternamente. Pienso en mi vida. Veo algún amarillo, pero fueron amarillos temporalmente. Cuatro meses, un mes, un día, unas horas.
Tal vez el escalón de amistad debería desaparecer y dejar los otros dos restantes. Pero tampoco sería posible, si todos fuéramos amarillos, sería difícil mantener el escalón superior. Como digo, me gusta el concepto y aunque lo apruebo, es difícil compaginarlo con los dos escalones actuales: amistades y amores.
Ojala el mundo fuera amarillo, pero no lo es, aunque después de haber leído este libro prometo seguir buscando mis amarillos. Se dice que cada uno tenemos 23 en nuestra vida, así que aun me quedan unos cuantos por encontrar.
No sé a que tipo de público recomendar este libro. Porque como digo, no es una novela y no se si calificarlo como un libro de autoayuda, es más bien una guia para la vida. Una visión.
Lo más curioso es haber coincidido la lectura de este libro de una forma casual justo ahora. A veces tengo la sensación de que por casualidad siempre encuentro la película o libro que tengo que ver en cada momento. Y este autor ha definido la casualidad de la mejor manera que nunca he encontrado: son subrayados de nuestra vida.
Hablando de casualidades y sacando un tema un poco offtopic. Últimamente me dio en el blog por hablar de Antoine de Saint-Exupery, de su novela "El Principito" que hace poco releí, de su misteriosa desaparición en avión, del cortometraje que se rodó en Huesca y casualmente, el pasado fin de semana me encontré en el periódico un artículo sobre un alemán que acaba de confesar que el derribo el avión de Antoine. Una persona que en sus palabras decía "Lo que más pena me da es descubrir que mate al autor de mi novela preferida durante mi infancia". Suena poético.
Qué casualidad recibir esta noticia al poco de releer El Principito ¿o no?.
¿Quíén quiere ser mi amarillo?
